Divorcio por la iglesia

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Divorcio por la iglesia

Para los creyentes, vivir plenamente la espiritualidad es fundamental para disfrutar de un matrimonio dichoso. Pero, ¿qué hacer si su primera experiencia en matrimonio no fue tan dichosa y terminó en divorcio? Si volvieron a brotar los pensamientos de amor gracias a otra persona, con la que quieren contraer segundas nupcias por la Iglesia, no se frustren. Antes de buscar el templo y otros detalles de la boda, conozcan cuáles son los trámites que debe tener el proceso. 

Si emprenderán una nueva etapa en su vida amorosa y espiritual y están buscando información sobre ¿Cómo me puedo volver a casar por la Iglesia? ¡Tomen nota de estos puntos!

La nulidad del matrimonio religioso

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Es muy importante aclarar que tanto el matrimonio como el divorcio son distintos en cada religión. En el caso del matrimonio judío, por ejemplo, el divorcio está contemplado como una necesidad bajo ciertas circunstancias y el procedimiento para formalizarlo es parte de la doctrina. En el caso del catolicismo, el divorcio no se reconoce, pues es un trámite de la ley civil. En este sentido, el matrimonio católico solo admite la anulación, es decir, declarar que nunca existió.

El matrimonio católico es la fórmula para que dos personas compartan sus vidas de acuerdo a su fe. Pero, incluso cuando una pareja se une con el propósito de vivir su amor por toda la eternidad, puede suceder que lleguen a tomar caminos distintos. Hay quienes continúan sus respectivas vidas sin anular ese matrimonio y quienes optan por la nulidad.

Si, además, alguno de los miembros de esa unión (o los dos) encuentran a alguien con quien quieren recibir de nuevo este sacramento, es natural que se pregunten qué hacer respecto a su primer matrimonio por la Iglesia

De acuerdo a la realidad social actual, en los últimos años se han realizado reformas en el proceso de la nulidad del matrimonio católico.

Esto no significa que el trámite sea fácil, sino que el proceso se ha estandarizado para que pueda realizarse con mayor facilidad y en menor tiempo. En cualquier caso, siéntanse cómodos de abordar el tema sin tabúes.

Para su tranquilidad, piensen que, de no contemplarse esa posibilidad, ninguna religión permitiría ni el divorcio ni la nulidad bajo ningún concepto.

¿En qué casos puede declararse nulo el matrimonio católico?

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Los motivos por los cuales puede declararse nulo un matrimonio están establecidos en el derecho canónico. Los más comunes son la incapacidad para asumir las obligaciones del matrimonio y la simulación de la intención en el consentimiento.

La incapacidad se refiere a la inmadurez o la imposibilidad psicológica de acatar o comprender los compromisos del matrimonio. Aplicaría, por ejemplo, cuando se identifica que alguno de los contrayentes padecía una adicción o era demasiado joven para saber lo que conlleva el matrimonio y, por eso, no estaría capacitado para cumplir con estos compromisos.

La simulación en el consentimiento consiste en contraer matrimonio sin tener la intención real de cumplir los preceptos del sacramento, como la fidelidad. Ser obligado u obligada a casarse o casarse bajo cualquier tipo de presión son otras causas de nulidad.

Por extremos que sean algunos casos, la nulidad solo suele concederse cuando el matrimonio se contrajo bajo algunos de los motivos de nulidad. Es decir, las causas de divorcio o separación posteriores al matrimonio no cuentan como nulidad, a menos que estuvieran presentes desde el día de la boda.

En qué consiste el proceso católico de nulidad

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¿Cuáles son los pasos o requisitos para anular matrimonio por la iglesia en México? La demanda de nulidad debe presentarse ante el tribunal eclesiástico de la diócesis donde se celebró el matrimonio. Ya sea en esta institución o en la diócesis más cercana al domicilio de los demandantes, un perito en derecho canónico orientará a los solicitantes sobre la posibilidad de obtener la nulidad y la forma en que debe procederse. No es necesario que ambos cónyuges se presenten para hacer la demanda.

La nulidad del matrimonio católico se puede solicitar en cualquier momento después de la celebración. Suele solicitarse discreción de las partes implicadas y solo ellos puede intervenir en el proceso, cuya documentación se archivará en el tribunal.

Generalmente, en el proceso se les solicitará un testimonio detallado sobre su matrimonio. También es frecuente que las autoridades eclesiásticas realicen preguntas sobre su relación para determinar si la nulidad es meritoria.

Si tienen dudas sobre los pasos que deben seguir o dónde deben presentar su solicitud, consulten al sacerdote de su templo. También pueden recurrir a abogados especialistas en el tema.

¿Cuánto tarda el proceso de nulidad?

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La dilatación del proceso depende de la complejidad de cada caso. En promedio, el proceso en la Iglesia católica solía llevarse entre dos y tres años. Las reformas realizadas hace algunos años marcan un tiempo límite de un año para realizar el proceso, ya que el caso debe llevarse bajo la responsabilidad directa del obispo de cada diócesis y no entre diferentes dependencias.

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También se ha establecido que el proceso debe ser gratuito y que las donaciones de los demandantes deben ser voluntarias.

Después del juicio de nulidad

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El resultado de la deliberación solamente se comunica a las partes implicadas, en persona. Cuando el veredicto es favorable para los demandantes, el registro del matrimonio se declara nulo en las actas donde se registró dicho sacramento y en las actas de bautismo de ambos cónyuges.

Es importante saber que los hijos del matrimonio católico no son afectados por la nulidad: ante las reglas de la religión, siguen considerándose legítimos.

El matrimonio religioso es diferente del civil, ya que pertenece a los procesos de una institución separada del Estado.

Sin embargo, la mayoría de las nulidades de nupcias religiosas también pueden certificarse civilmente, en caso de que sea necesario presentar un documento particular.

Eso sí, el proceso de nulidad solo puede realizase en las instituciones religiosas correspondientes.

Las segundas nupcias religiosas

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El único documento necesario para las segundas nupcias, además de los requisitos usuales, es el acta o certificado de nulidad del matrimonio anterior. Es importante saber que la causa de nulidad del matrimonio anterior debe haberse superado para volver a contraer matrimonio. No puede volverse a celebrar un matrimonio para una persona que aún padezca inmadurez o problemas psicológicos. Esta comprobación se lleva a cabo por el tribunal eclesiástico al finalizar el proceso de nulidad o bien antes de las segundas nupcias.

También hay certificados y ceremonias especiales para personas que celebran sus segundas nupcias. Estas deben tramitarse directamente en la diócesis correspondiente al templo de los novios. En ellas se especifica la razón del final del matrimonio anterior y la validez del segundo matrimonio.

Durante los trámites y procesos que deban realizar para celebrar su boda, encuentren inspiración en los textos de su fe. Aprovechen estas escrituras para incluirlas en las invitaciones. Incluso, pueden hacer un bonito misal para su nuevo hogar u obsequiarlo como un recuerdo: ¡será un detalle inolvidable!

La Iglesia no divorcia pero sí separa y anula el matrimonio

Cuando nos ponemos a hablar de separaciones, divorcios y nulidades siempre mezclamos unas cosas con otras, como si fueran churras y merinas. Y no son lo mismo, sobre todo cuando a lo que nos estamos refiriendo es a las nulidades eclesiásticas. A lo que mucha gente llama “el divorcio por la Iglesia”.

Pero está mal dicho porque la Iglesia Católica no divorcia, aunque sí separa. La separación conyugal supone la separación física de los esposos y el fin de la cohabitación, que la Iglesia admite en situaciones en las que la convivencia se hace imposible. Porque puede suponer un daño irreparable o un riesgo grave para los cónyuges y los hijos.

En esta situación de separación permanece el vínculo matrimonial indisoluble. Los derechos y deberes relacionados con la vida conyugal quedan suspendidos.

  • La separación puede ser perpetua, cuando conlleva el derecho a separarse de por vida, como ocurre en el caso de adulterio consciente y consumado, salvo que haya sido provocado, consentido o perdonado por el cónyuge, o que éste, a su vez, lo haya cometido.
  • En estas circunstancias, mediante el perdón, puede restaurarse la convivencia.
  • De acuerdo con la Iglesia, el cónyuge que se separa por este motivo debe proponer la causa de la separación ante la autoridad eclesiástica en el plazo de seis meses.
  • La separación también puede ser temporal, que es cuando ha cesado la causa de la separación, que es cuando uno de los cónyuges ha puesto en grave peligro corporal o espiritual al otro, a los hijos o de un modo que ha hecho la vida demasiado dura.
  • En estos casos es preceptiva la autorización ordinarios del lugar, es decir, del vicario general o del vicario episcopal, o al obispo diocesano.
  • La separación de los cónyuges bautizados puede decidirse por decreto del obispo diocesano, o por sentencia del juez.
  • Donde la decisión eclesiástica no produzca efectos civiles, o si se prevé que la sentencia civil no será contraria al derecho divino, el obispo podría conceder licencia para acudir al fuero civil.
  • En la práctica no se suele acudir a la separación canónica, solo a la nulidad.
  • Nulidad que sólo pueden solicitar aquellos que se hayan casado por la Iglesia.
  • La nulidad significa que el matrimonio nunca existió por razones tasadas y medidas.

EL DEFENSOR DEL VÍNCULO

  1. La nulidad se puede otorgar, previo proceso judicial, y tras pasar por un complejo procedimiento de derecho canónico en el que juega un papel fundamental una figura poco conocida: el defensor del vínculo.
  2. El defensor del vínculo del matrimonio, se entiende.

  3. De acuerdo con el derecho canónico, el defensor del vínculo puede ser clérigo o laico, doctor o licenciado en derecho canónico, y debe tener probada prudencia y celo por la Justicia.
  4. El sacerdote José Francisco Guijarro, fue defensor del vínculo del Obispado de Madrid durante quince años.

  5. Actualmente es el presidente del Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Honduras y secretario adjunto de la Conferencia Episcopal de Honduras.
  6. El padre Guijarro reunía y superaba todas las condiciones requeridas.

Su trabajo fue discreto y callado, y muy eficaz.

Y en ocasiones no muy agradable, porque la función principal del defensor del vínculo consiste en emitir un informe a favor de la validez del matrimonio.

  • Es lógico.
  • Para la Iglesia el matrimonio es un sacramento esencial, una unión necesariamente abierta a la posibilidad de procreación.
  • Por eso, la ausencia del defensor del vínculo en el proceso de nulidad convierte en nulos los actos judiciales, aunque estén el resto de las partes, incluyendo el tribunal eclesiástico.

ARGUMENTOS PARA LA NULIDAD

  1. ¿Y cuáles son las razones que suelen esgrimir las parejas que solicitan la nulidad eclesiástica?
  2. La más frecuente es la incapacidad psíquica.

  3. Si una persona no es capaz de comprender lo que es el matrimonio y las obligaciones que conlleva, o no puede realizar los aspectos esenciales de la unión conyugal, entonces esta unión deja de ser sagrada, a los ojos de la Iglesia.
  4. Por lo tanto, es declarada nula.
  5. No ha existido.

Para ello, las partes se arman de abogados, peritos o expertos, como los psicólogos y los psiquiatras, para convencer al tribunal. Con el fin de convencer al tribunal que la persona estaba, como se está argumentando, en el momento de contraer matrimonio.

  • Ahora, además, se ha introducido la declaración de las partes.
  • De cualquier forma, para obtener una declaración de nulidad matrimonial es necesaria una sentencias afirmativa, desde la reforma del Papa Francisco.
  • Por el tribunal eclesiástico competente.
  • Jamás el divorcio.

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Divorcio y separación de cuerpos – Matrimonio Catolico

 Por Hermana Patricia Brown

Para la Iglesia es claro que Dios, al hacer a la pareja con la posibilidad de entregarse y llegar a ser una sola carne, quiso desde siempre que la unión matrimonial fuera permanente.

Este es igualmente el deseo de quienes se aman y unen en matrimonio pues nadie quiere que su unión fracase o se rompa.

Por eso Cristo, salvador del mal, les dio a los esposos la oportunidad de amarse con un amor cristiano, es decir, de hacer de su vínculo una alianza irrompible pues se basa en el compromiso de amarse como Cristo ama, y en el apoyo de la gracia divina que sostiene siempre a quienes desean vivir de su amor.

Por eso, convertido por Cristo en Sacramento, el matrimonio establece una unión garantizada por Dios mismo y cuya santidad y fuerza no la debe romper ningún hombre (Mateo 19:3-6).

San Pablo refuerza esta enseñanza recordando que es voluntad de mismo Jesús que los esposos permanezcan unidos (1Cor 7, 10-11 y Ef. 5, 23-33).

En consecuencia con la Palabra de Dios, la Iglesia no reconoce el divorcio civil pues el Estado no puede disolver lo que es indisoluble, e invita a analizar todo el dolor y daño que las rupturas matrimoniales causan a los individuos y a los hijos (Véase por ejemplo El Catecismo de la Iglesia Católica #s 2382-2386). La única forma de que un vínculo matrimonial se disuelva por la Iglesia es que se pruebe, mediante un proceso de anulación ante un Tribunal Eclesiástico, que dicho vínculo fue nulo, es decir, que por diferentes razones, no fue nunca un verdadero matrimonio.

¿Qué diferencia existe entre divorcio civil y separación de cuerpos en la Iglesia?

En la Iglesia existe, para situaciones extremas, la separación, cuando se demuestra que la convivencia es imposible y lleva consigo un daño serio para alguno de los cónyuges o los hijos. Pero esta “separación de cuerpos” no es divorcio pues el vínculo establecido por el sacramento sigue existiendo y los cónyuges no pueden volverse a casar (Código de Derecho Canónico. No. 1155).

¿Qué causas acepta la Iglesia para que un matrimonio se separe?

El Derecho Canónico vigente en el No. 1153 dice: “Si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole – los hijos – o de otro modo que hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse”.

El peligro espiritual se refiere a cuando uno de los cónyuges abandona la fe católica para unirse a una secta y obliga al otro y/o a los hijos a hacer lo mismo, o no permite que su cónyuge practique su fe, o lo obliga a cometer algún acto inmoral.

El peligro físico es cuando existe violencia – física o mental – en el trato con el otro cónyuge o los hijos, sea por enfermedad mental, o por vicios.

El adulterio sistemático por parte de alguno de los cónyuges atenta contra el deber a la fidelidad y podría ser, en caso muy extremo, motivo legítimo de una separación (Véase, Derecho Canónico No. 1152).

¿Qué efectos civiles tiene la separación del matrimonio católico?

Los separados tienen vigente el vínculo matrimonial. Por eso  no pueden volverse a casar por la Iglesia. Y en los países donde el matrimonio católico tiene validez civil, los separados tampoco pueden contraer matrimonio civil, a no ser que se disuelvan las obligaciones legales del vínculo sacramental anteriormente adquirido (divorcio).

Entre los separados no es exigible el débito conyugal. Entre ellos cesan igualmente los demás derechos y obligaciones propios de la convivencia, excepto las obligaciones con los hijos y la debida asistencia económica a la esposa. La sociedad conyugal puede disolverse, si se pide adicionalmente al juez.

Por último, los separados pueden unirse nuevamente, suspendiendo la separación.

¿Un católico puede pedir el divorcio civil?

En países donde legalmente no se reconoce la figura de la separación de cuerpos, sino el divorcio únicamente, el católico puede recurrir a esa figura para lograr los efectos que le proporciona la separación de cuerpos; pero debe evitar el escándalo, o que alguien se confunda en su fe.

¿Puede un divorciado recibir la Eucaristía?

Si. Los separados y divorciados que practiquen su fe y no se hayan vuelto a casar o que hayan disuelto su vínculo matrimonial anterior a través de una anulación pueden comulgar.

Y a aquellos que permanecen en una unión irregular ( divorciados vueltos a casar o en unión libre) que por diversas razones no pueden convertir dicha relación en un legítimo matrimonio sacramental, la Iglesia les acoge maternal en sus celebraciones, los motiva a que alimenten su relación con el Señor mediante la oración, “la comunión espiritual” y la “meditación de la Palabra”, y por último, los reta a participar plenamente de la Eucaristía si se comprometen a vivir en abstinencia de las relaciones matrimoniales. Para mayor profundización en este tema, véase: Sacra Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados vueltos a casar del 14 de septiembre de 1994, #s 10-14 (CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE).

¿Puede una persona divorciada volverse a casar?

Mientras su ex -conyugue vive, un divorciado puede volverse a casar sólo si ha disuelto su vínculo previo a través de una anulación eclesiástica. De modo similar si su cónyuge tuvo un matrimonio previo y no ha recibido un Decreto de Invalidez de un Tribunal Eclesiástico (anulación), usted no puede participar de los sacramentos.

¿Puede un divorciado, no católico, casarse por la Iglesia Católica con una persona católica?

La Iglesia Católica respeta todos los vínculos matrimoniales de otras religiones e incluso entre personas no creyentes, y presume que ellos son válidos. Por eso, antes de un matrimonio católico se debe disolver este vínculo previo, ante frente a un Tribunal Eclesiástico.

Este concepto puede ser difícil de entender para alguien que proviene de una fe que acepta el divorcio y la posibilidad de volverse a casar. Algunas personas en esta situación se han asesorado con un sacerdote o un diácono para entender mejor las razones y para que le oriente acerca del proceso a seguir.

Solicitar una anulación del vínculo anterior puede ser un lindo gesto de amor para su prometido conyuge.

¿Qué apoyo espiritual ofrece la Iglesia a los separados y divorciados?

La Iglesia entiende el sufrimiento de quienes viven esta situación.

Y cuando la separación o el divorcio fue la única posible salida, la Iglesia les ofrece su apoyo y los invita a permanecer cercanos al Señor y a nutrirse mediante la frecuencia de los sacramentos.

En algunas Diócesis existen también grupos de apoyo para divorciados, separados y viudos. Para acceder a dicha ayuda te recomendamos:

¿Si me casé por la Iglesia puedo divorciarme?

Cuando se plantea un divorcio suelen surgir varias dudas legales. En este artículo vamos a explicar las diferencias legales entre la ruptura matrimonial que se produce en los matrimonios hechos por la Iglesia. ¿Cómo se llevan a cabo? Le invitamos a seguir leyendo para saberlo.

Diferencias entre el divorcio civil y la nulidad eclesiástica

Debemos saber que los matrimonios que se llevan a cabo por la Iglesia Católica tienen dos efectos: religiosos y civiles. Esto los diferencia de los matrimonios civiles, que evidentemente solo tienen estos últimos efectos.

  • Efectos religiosos del matrimonio canónico. Según la Iglesia el matrimonio es indisoluble, por lo que no es posible pedir el divorcio propiamente dicho, ya que no existe. Según el Derecho Canónico, las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la indisolubilidad, que en el matrimonio cristiano alcanzan una particular firmeza por razón del sacramento (Canon 1056). La única opción consiste en pedir, en su caso, la llamada nulidad eclesiástica: con este proceso se puede decretar la nulidad del matrimonio, de forma que es como si nunca hubiera ocurrido. Las causas de nulidad eclesiástica están tasadas y debe darse alguna de ellas para que sea concedida.
  • Efectos civiles. Sin embargo, aunque el matrimonio hecho por esta vía no sea susceptible de ‘divorcio’ en términos religiosos, los cónyuges deben saber que sí es posible inscribir esta anotación en el Registro Civil. De esta forma ambos miembros estarían divorciados legalmente y podrían volver a casarse por lo civil, aunque no puedan hacerlo por la Iglesia.

Cuándo consultar a un abogado

Antes de tomar una decisión es recomendable ponerse en contacto con un abogado matrimonialista, el cual analizará su caso y le expondrá las opciones que tiene en función del mismo. En nuestro Despacho de abogados de divorcio Madrid contamos con un equipo de abogados que le pueden ayudar, tanto si se casó por lo civil como por la Iglesia.

Para más detalles no dude en contactar con nosotros. Además, le invitamos a leer el resto de artículos que encontrará en esta web sobre separaciones y divorcios, ya que podrán serle de ayuda si necesita saber más.

Matrimonio civil y religioso

El matrimonio católico es definido como un sacramento entre bautizados, la alianza por medio de la cual un hombre y una mujer establecen entre sí una comunidad íntima de vida, ordenada por su condición natural al bien de los cónyuges y a la procreación y educación

Anteriormente se asumió que  era un contrato solemne elevado a sacramento por Jesucristo. Este sacramento apunta a santificar a las personas que lo contraen y su meta es la conservación de la especie.

  • En Colombia se reconocen plenos efectos civiles a los matrimonios religiosos.
  • Diferencias con el matrimonio civil:
  • –        En el  matrimonio católico  no existe la figura del divorcio,  es en consecuencia indisoluble ante la iglesia pero puede cesar en sus efectos  civiles por divorcio.
  • –        Las causas de separación de los matrimonios católicos y las causas de nulidad de los civiles se tramitan por los jueces del Estado (Jueces de familia) o si es de mutuo acuerdo ante los notarios, mientras que las causas de nulidad de los matrimonios católicos se dan ante los tribunales eclesiásticos.
  • –        El matrimonio católico tiene tres características principales: unidad (entre hombre y mujer), indisolubilidad, y sacramentalidad.
  • –        El católico prohíbe parentesco de afinidad en cualquier grado, y de consanguinidad hasta cuarto grado, mientras que el civil de consanguíneo hasta los hermanos.
  • –        En el católico existe la figura de las dispensas, en el civil no, la ley es obligatoria siempre.

El Estado reconoce plenos efectos civiles al matrimonio celebrado conforme las normas del matrimonio católico, pero para que este reconocimiento sea efectivo la autoridad eclesiástica competente debe dar copia auténtica del acta correspondiente al funcionario del Estado, quien deberá inscribir en el registro civil (Ley 25 de 1992). Todo lo del registro es para efectos probatorios.

  1. Es lo que conocemos como el registro del matrimonio, el cual se hace ante una notaría del circulo en el que se realizó el matrimonio, este registro lo puede hacer cualquier persona incluso ajena a los cónyuges, con copia del acta y su cédula de ciudadanía.
  2. Son muchas las interpretaciones que se pueden dar al no registro del matrimonio católico sin que realmente tenga ninguna consecuencia, sin importar si el matrimonio se registró  o no, tiene plenos efectos ante la jurisdicción civil, de forma que su no registro no es impedimento para el nacimiento de todos los efectos de la unión, en la mayoría de los casos en Colombia los matrimonios se registran incluso después de la muerte de los cónyuges para iniciar la sucesión o como paso previo a la liquidación de sociedad conyugal.

Constantemente nos preguntan: ¿Qué sucede si el matrimonio católico no se registró?. La respuesta es nada, no pasa nada, lo puede registrar cualquiera, y el matrimonio es perfectamente valido, la sociedad conyugal nace, los hijos serán legítimos o ilegitimados, y los efectos pensionales son totales.

Si requiere más información sobre requisitos para el divorcio de mutuo acuerdo, un abogado te puede asesorar en este .

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