Como afecta el divorcio a los hijos

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Una de las cosas que más preocupa a los padres cuando deciden poner punto final a su relación es el posible efecto que esta ruptura tenga en los hijos. ¿Qué le puede pasar al peque? ¿Qué podemos hacer para que les afecte lo menos posible el divorcio a nuestros hijos?

Un divorcio o separación no es algo agradable, y no lo es para nadie. Quiero decir con esto que no hay manera de pasar asépticamente por ello, que lo hagamos como lo hagamos los niños siempre van a vivir un cambio en sus vidas. La clave es que dependiendo de cómo lo hagamos el impacto será mínimo o terrible.

Es imposible establecer una regla fija sobre los efectos del divorcio en los más pequeños, ya que son muchas las variables que entran en juego y que van a determinar el impacto.

Sabemos que hay principalmente tres factores que van a influir en el cómo afectará a los niños el divorcio o separación de los padres: el tipo de separación o divorcio, la edad de los niños y su personalidad (y las herramientas con las que cuenten, claro).

Cómo gestionamos los adultos la separación marcará la diferencia

Según un estudio ya clásico, para los niños que se enfrentan a la ruptura del núcleo familiar, el punto más estresante es la exposición a los conflictos de sus padres.

Obviamente tener un divorcio en el que ambos progenitores están de acuerdo no indica ni garantiza que todo vaya como la seda ni que todo se haga de manera ideal de cara a los niños, pero hay muchas más posibilidades que si lo hacemos sin ni siquiera hablarnos con nuestro ex.

No, no es lo mismo una separación “amistosa” que una por la vía de lo contencioso.

¿Lo ideal? Una ruptura civilizada, meditada y abordada desde el respeto, una ruptura en la que ambos progenitores son capaces de dialogar, en la que ambos llegan a acuerdos evidentes y expresos sobre los niños…

Una ruptura en la que, en definitiva, a pesar de que ya no se funcione como pareja se sigue funcionando como equipo de cara al cuidado y educación de los hijos. Y creedme, esto es posible, hay muchas parejas que lo logran, con esfuerzo, claro.

Por otra parte el tiempo que tarda la justicia en resolver los casos en los que no hay acuerdo tampoco ayuda: cuanto más tiempo tarda en resolverse la situación más tiempo están expuestos los niños a estrés, ansiedad… lo que puede producir dificultades de adaptación y problemas emocionales a medio plazo.

La duración media de los divorcios de mutuo acuerdo es de tres meses, mientras que la de los contenciosos se acerca a los 10 meses. Casi 10 meses de incertidumbre para los peques, de discusiones entre los progenitores… Evitémoslo en la medida de lo posible.

Cómo puede afectar el divorcio a los niños según la edad de éstos

  • Bebés: los bebés son tremendamente receptivos (casi un espejo) del estado de ánimo de papá y mamá de manera que si nosotros estamos tensos, irritables o deprimidos ellos lo notarán y les afectará de igual forma. Podemos observar que lloran más, que están irritables, que necesitan especialmente proximidad física (inseguridad), etc. Además el hecho de que los adultos estemos estresados puede hacer que no se atienda correctamente a las necesidades de estimulación y cuidado del bebé, lo que puede afectar a su correcto desarrollo.
  • Niños en edad preescolar: no son capaces de entender qué sucede, y si la ruptura está siendo complicada es posible que manifiesten estrés, ansiedad y miedos. ¿Cómo se manifiestan éstos? Volviendo a estadios anteriores del desarrollo ya superados (hacerse pis en la cama de nuevo, habla más infantilizada, rechazo de algunas comidas, etc.), pesadillas, miedo a la oscuridad o a ir solo por casa…Como muchos aún no tienen un conocimiento y manejo total de sus emociones es posible que nos encontremos con somatizaciones, expresiones físicas del malestar, como vómitos, dolor abdominal… En casos complicados es posible que detectemos que el niño está especialmente agresivo, es la forma en la que los niños gestionan la depresión y la exteriorizan, no con tristeza como los adultos.
  • Hasta aproximadamente la preadolescencia los niños pueden vivir la separación como un conflicto de lealtades (“Si quiero a mamá significa que no quiero a papá”, “Si quiero ir con uno…”) y que ello afecte tanto a su estado de ánimo como al rendimiento escolar. Puede verse afectada su autoestima y comenzar a mostrar problemas de conducta, especialmente en el caso de los chicos (no atender a las normas, conductas delictivas, etc.)
  • Adolescencia: los adolescentes acusan mucho las separaciones conflictivas. Podemos encontrarnos con depresión, problemas de conducta (delictiva, consumo de drogas), dificultades para establecer vínculos afectivos (o tener relaciones afectivas tanto ahora como a medio-largo plazo), etc.

Como afecta el divorcio a los hijos

¿Qué podemos hacer los padres para que no les afecte el divorcio a los niños?

Evitar el conflicto

Si tuviera que dar una única respuesta ésta sería: evitar o al menos reducir en la medida de lo posible la carga de conflicto entre los adultos, entre los miembros de la ya “no pareja” y por supuesto no hacer partícipes a los niños de nuestro conflicto adulto.

Un trato cordial

Como decía antes son tres las variables que determinan el impacto que tendrá un proceso de este tipo en los niños: su edad, su personalidad y cómo gestionemos el conflicto.

Ésta, la del manejo del conflicto, depende enteramente de nosotros, los padres, así que vamos a hacer todo lo posible por comportarnos como seres civilizados. Eso implica, sobre todas las cosas, respetar al otro. Respeto y dignidad.

Porque somos padres, porque somos el modelo de nuestros hijos, porque nos ven, porque ellos se sienten inseguros… porque es nuestra responsabilidad, porque ellos no tienen la culpa de que nuestra relación no funcione.

¿Y si no es posible un trato cordial?

Si hemos llegado a un punto en el que el entendimiento no es factible, en el que el respeto se perdió en hace tiempo, lo que debemos (sí, he dicho debemos) hacer es separar los dos roles, el de padres y el de ex pareja, y hacer del de padres un departamento estanco. ¿A qué me refiero con esto? A que es posible que no queráis dirigiros la palabra, pero delante de los niños, cuando vayáis a recogerlos, en las reuniones del cole, tenéis que ser equipo, porque habéis dejado de ser pareja pero no habéis dejado de ser padres.

Una buena comunicación con nuestros hijos

  • Además de esto, que es fundamental debemos tener una muy buena comunicación con nuestros hijos y mantenerles informados en todo momento de los pasos que vamos a dar y sobre todo de qué va a pasar con ellos.
  • Puede que nos parezca innecesario decirles cosas como “Vas a seguir viviendo en esta casa” por lo obvio, pero para ellos no lo es: los niños ante los cambios (y esto sin duda lo es) sienten gran inseguridad y empiezan a imaginar escenarios terribles (es normal, tienen miedo e incertidumbre), por lo que debemos rellenar con información veraz esos huecos.
  • Dejadle claro que le queréis y que la separación es entre vosotros, no con él, decidle que vuestro amor va a estar ahí siempre, porque sois su padre o madre.
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No interferir en la relación con el otro

Y en relación a esto, otro punto clave para procurar el bienestar de los peques es no interferir en la relación con el otro progenitor (salvo situaciones obvias como el maltrato). No tenemos derecho a privarle del amor, de la proximidad y del aprendizaje que le proporciona el otro, por mucho que nos fastidie, por mucho que prefiramos no volver a verle.

Intentar hacerlo lo mejor posible de cara a los peques ha de ser objetivo principal para nosotros los padres. Si la cosa se complica, si vemos que nuestro hijo está pasándolo realmente mal lo mejor que podemos hacer es acudir a un profesional que nos aconseje y nos ayude para que el niño sufra lo menos posible. Ánimo.

Fotos | iStockphoto
En Bebés y más: Cuando papá o mamá tienen una nueva pareja: cómo decírselo y cómo manejarlo con los hijos

Cómo afecta el divorcio a los hijos

Una de las cosas más preocupantes cuando los padres deciden terminar una relación es el impacto de esta ruptura en sus hijos. ¿Qué les pasa a los niños? ¿Qué debemos hacer para que el divorcio afecte a nuestros hijos lo menos posible? En general, ¿Cómo afecta el divorcio a los hijos?

El divorcio o la separación no es algo agradable, ni es adecuado para nadie. Quiero decir, no hay forma de hacerlo sanamente, lo hacemos de la manera en que lo hacemos, y los niños siempre experimentarán cambios en la vida. La clave es que, dependiendo de cómo operemos, el impacto será mínimo o terrible.

En 2020, habrá más solicitudes de divorcio, separación y anulación de matrimonio.

La Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) ha visto un aumento en las consultas sobre el divorcio debido a la condición de alarma y confinamiento, y una reducción de pagos de manutención infantil debido a la pérdida de ingresos debido a la crisis causada por el Coronavirus.

Los expertos ya habían advertido que el período de confinamiento sería una prueba de fuego para muchas parejas.

Incapaz de salir de la casa, juntos las 24 horas del día, y muchos de ellos con niños que necesitan atención, la cuarentena fue un desafío para muchos matrimonios.

El miedo, la inseguridad y el estrés han ocasionado un escenario desfavorable, y la cantidad de asesoría legal sobre divorcios ha aumentado.

Sabemos según expertos, lo que ha afectado este confinamiento en general, pero ¿cómo afecta el divorcio a los hijos? Sigue leyendo para saber más.

Como afecta el divorcio a los hijos

El estado de alarma decretado por el gobierno debido a la expansión del coronavirus (COVID-19) nos sigue obligando a quedarnos en nuestras casas. Son muchas las personas que empiezan a sentir de forma acusada después de más de un mes de cuarentena los efectos psicológicos del confinamiento.

Cómo afecta a los niños

Para los niños que enfrentan un colapso familiar, el estrés del conflicto parental es el punto más estresante. En la última década, según el INE, el 76,6% de los divorcios en España fueron consensuales, mientras que el 23,4% restante fue controvertido.

Para las separaciones, el 85,1% fueron consensuales y el 14,9% controvertido.

Un divorcio en el que ambos padres estén de acuerdo no significa que todo salga bien o que todo se haga ideal para los niños, pero hay muchas más opciones que si lo hacemos sin siquiera hablar con nuestro ex.

No, una separación «amistosa» no es lo mismo que una que se produce pro la vía de lo contencioso. ¿El ideal? Una separación civilizada, meditada y abordada con respeto, una separación en el que ambos padres son capaces de dialogar, en el que ambos hacen acuerdos claros y explícitos sobre los niños.

Una separación en el que, en resumen, a pesar de que no funciona la pareja, continúa funcionando como un equipo para el cuidado y la educación de los niños. Y créanme, es posible, hay muchas parejas que hacen esto, por supuesto con dificultad.

Con respecto al impacto del divorcio en los niños, es imposible establecer reglas fijas porque hay muchas variables que determinarán el impacto. Sabemos que hay tres factores principales que afectan el impacto del divorcio o la separación de los padres en los hijos: el tipo de separación o divorcio, la edad y la personalidad del niño (y, por supuesto, las herramientas que tienen).

Teniendo una visión general de cómo afecta el divorcio a los hijos, profundicemos más en el tema en cuestión explicando cómo afecta el divorcio a los hijos según su edad.

Cómo el divorcio puede afectar a los niños, dependiendo de su edad

Bebés: los bebés son extremadamente receptivos (casi un espejo) al estado de ánimo de mamá y papá. Entonces, si estamos tensos, irritados o deprimidos, lo notarán y los afectará de la misma manera.

Podemos ver que lloran más, que están irritables, que especialmente necesitan cercanía física (inseguridad), etc.

Además, el hecho de que los adultos estemos estresados ​​puede provocar que las necesidades de estimulación y cuidado del bebé no se aborden adecuadamente, lo que puede afectar su correcto desarrollo.

Niños en edad escolar: no pueden entender lo que está sucediendo y, si la separación es complicada, pueden manifestar estrés, ansiedad y miedo. ¿Cómo se manifiestan? Volver a las primeras etapas de desarrollo que ya se han superado (orinar de nuevo en la cama, hablar infantilmente, rechazar algunas comidas, etc.

), pesadillas, miedo a la oscuridad o irse a casa solo. Ya que muchos todavía no tienen conocimiento y manejo total de sus emociones. puede encontrar somatización, expresiones físicas de incomodidad como vómitos, dolor abdominal.

En casos complicados, podemos ver que el niño es particularmente agresivo, así es como los niños tratan la depresión y la exteriorizan, no con tristeza como los adultos.

Adolescencia: los adolescentes a menudo acusan separaciones contradictorias. Podemos enfrentar depresión, problemas de comportamiento (criminal, uso de drogas), dificultad para construir vínculos afectivos (o relaciones afectivas ahora y en el mediano plazo), etc.

¿Qué podemos hacer los padres para evitar que el divorcio afecte a los niños?

  • Una buena comunicación con nuestros hijos.

Necesitamos comunicarnos muy bien con nuestros hijos y mantenerlos informados en todo momento sobre los pasos que vamos a tomar y, sobre todo, lo que les sucederá.

Puede que sea innecesario decirles cosas como «continuará viviendo en esta casa» por lo obvio, pero no es así para ellos.

Los niños se sienten (y ciertamente lo son) muy inseguros sobre el cambio y comienzan imaginar escenarios terribles (es normal, están asustados e inseguros), por lo que tenemos que llenar esos vacíos con información veraz.

Deje en claro que lo ama y que hay una separación entre usted y no con él. Dile que tu amor siempre estará ahí porque eres su padre o madre.

Obviamente evitar o al menos reducir la carga del conflicto entre adultos.  Las exparejas y las nuevas si las hubiera, y ciertamente no involucrar a nuestros hijos en el conflicto de adultos.

  • No interferir en la relación con el otro.

En este contexto, otro punto importante para lograr el bienestar de los pequeños es no interferir en la relación con el otro padre (excepto en situaciones obvias como el abuso). No tenemos derecho a privarlo del amor, la cercanía y el aprendizaje que ofrece el otro.

No importa cuán molestos seamos, no importa cuánto preferimos no volver a verlo. Tratar de hacer lo mejor para los pequeños debe ser un objetivo principal para nosotros los padres.

Cuando las cosas se complican y vemos que nuestro hijo está pasando un mal momento, lo mejor que podemos hacer es contactar a un profesional que nos asesorará y ayudará para que el niño sufra lo menos posible.

  • Fomentar la inteligencia emocional en nuestros hijos.
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La inteligencia emocional es una herramienta muy útil para que nuestros hijos reconozcan sus sentimientos y sean capaces de gestionarlos.

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Cómo afecta el divorcio de los padres a sus hijos adultos

Como afecta el divorcio a los hijos

Istock

In English | Las dificultades en las relaciones de los padres tienen impacto en sus hijos adultos, incluso para aquellos que viven solos. La influencia no siempre es negativa.

Los padres que “tratan de resolver el conflicto, en vez de cargar con él por semanas”, les enseñan a sus hijos que ninguna relación está libre de dificultades, dice Christine R. Keeports, estudiante de doctorado en psicología en Northern Illinois University. “Los niños se benefician porque ellos también están lidiando con conflictos”.

Y también podría librar a los hijos de mayores niveles de ansiedad y depresión, según lo que informó Keeports en su estudio “I Wish My Parents Would Stop Arguing” (Quisiera que mis padres dejaran de pelear) publicado en el Journal of Family Issues.

No obstante, ciertos conflictos no se pueden resolver. El increíble aumento de los “divorcios de adultos mayores” después de dos o más décadas de matrimonio significa que más adultos jóvenes enfrentan un cambio en la situación familiar.

La escritora de la generación del milenio Jenny Kutner compartió una reveladora perspectiva sobre los divorcios que ocurren más adelante en la vida en What Nobody Tells You About Being an Adult Child of Divorce (Lo que nadie te dice acerca de ser un hijo adulto de un divorcio) en el sitio web Mic.

A raíz del divorcio de sus propios padres el año pasado, después de 25 años de matrimonio, se dio cuenta de que todos los miembros de la familia sufren a causa de los divorcios, aunque no lo demuestren y lo hagan de forma tan diferente.

“La razón por la cual yo no estaba tan visiblemente molesta era porque habría sido extremadamente debilitante y no habría podido hacer mi trabajo, que es algo que como adulta tengo que hacer”, nos dice.

Si bien ella entiende las razones del divorcio (“el matrimonio de mis padres no falló; se terminó”), sus propias opiniones sobre el matrimonio y las relaciones se han visto influenciadas.

“El matrimonio nunca ha sido una prioridad, y el divorcio realmente solidificó esa idea después de haber visto lo que sucedió”, agrega.

“La monogamia para toda la vida es irreal en el mundo en que vivimos”.

Kutner anticipa cómo el divorcio de sus padres cambiará sutilmente su vida: pocos encuentros simultáneos con ambos padres e hijos, si los tiene, que nunca conocerán a sus abuelos maternos como una unidad.

Una importante consecuencia de pasar por el divorcio de sus padres fue verse arrastrada a la situación. Ella y su hermana, sin quererlo, se convirtieron en “confidentes adultos” que sirvieron como caja de resonancia para ambos padres y les proporcionaron apoyo emocional.

“Es realmente una situación tensa porque como hija estás de duelo y lidiando con tus propias emociones sobre el final de esta relación y la manera en que cambiará a tu familia”, comenta.

Kutner advierte a los padres que respeten la relación padres-hijos. “Hay límites que deben establecerse”, dice ella. “Hablen con su hijo adulto respecto a esos límites y no los crucen”.

¿Cómo afecta el divorcio en los niños?

Artículos de psicología infantilComo afecta el divorcio a los hijos

Actualmente son frecuentes los divorcios en las parejas, el concepto de familia se ha diversificado y existen múltiples tipos de familia.

Las primeras investigaciones que se hicieron sobre las consecuencias del divorcio en los hijos  inducían a pensar que el divorcio tenía consecuencias muy negativas para los hijos, produciendo alteraciones psicopatológicas en ellos, pero hoy sabemos que no es así.

Actualmente, las investigaciones que se han realizado hacen un análisis mucho más complejo, llegando a la conclusión de que no se puede hablar de separación o divorcio en general sino que depende de la estabilidad emocional de las personas que se separan, es decir, el hecho de divorciarse en sí mismo no tiene por qué afectar negativamente al menor. Es mucho más importante, cómo sean sus padres, la estabilidad emocional de los mismos y cómo hagan frente a este proceso de separación lo que si puede influir de manera negativa en los menores.

  • Las consecuencias de la separación dependen de manera significativa de cuál sea el contexto  en el que la ruptura familiar se produce, es decir, será muy diferente si los progenitores se separan por acuerdo mutuo , negocian, dialogan y se llevan bien entre ellos a pesar de haber decidido separarse  o si por el contrario, entre ellos existe una confrontación continua y tienen discusiones delante del menor. 
  • La salud psicológica del hijo está más relacionada con la presencia de conflicto en casa que con el hecho de la separación en sí, es decir , es mucho más negativo que el niño viva en un ambiente donde sus padres están continuamente discutiendo, que el hecho en sí de que se separen.  
  • Por tanto, el efecto más poderoso en la salud psicológica del niño lo ejerce la calidad de las relaciones familiares, tanto antes como después de la separación o divorcio.
  • Diversos estudios han puesto de manifiesto el grado de conflicto entre los progenitores está relacionado directamente con los problemas emocionales y de conducta en los hijos, de tal forma que a mayor nivel de discordia entre los padres, mayores problemas en los hijos (conductas anormales).
  • Son las discusiones continuas en presencia de los menores lo que influye directamente en su estado psicológico, de una forma muy negativa.
  • El conflicto de los padres es más destructivo que la separación en sí, por lo que , en ocasiones el divorcio debe ser visto como una solución positiva, tanto para la pareja como para los hijos.

En la mayoría de los casos , el conflicto que se produce en la pareja previo a la separación tiene unas consecuencias igual de graves y destructivas sobre el niño que la misma separación. Es entonces, en este clima de discusiones cuando se ve amenazada la estabilidad emocional  del niño.

Algunas de las consecuencias más destacables que tiene  la conflictividad o el desacuerdo de los padres en los hijos son las siguientes:

  • -Problemas de adaptación   (en el colegio, en casa, etc)
  • -Baja autoestima en los niños
  • -Trastornos de conducta
  • -Agresividad en los menores d
  • -Depresión
  • -Ansiedad
  • -Problemas escolares.

Por tanto, para concluir podemos decir que no es el divorcio en sí mismo lo que determina las alteraciones en los hijos. Lo que conlleva consecuencias adversas en ellos es la tensión y la hostilidad de los padres previa y posterior a la separación.

Recomendamos a los padres que estén pasando por un proceso de separación, que piensen en sus hijos y eviten las discusiones en presencia de los mismos.

Si quieres más información sobre cómo separarte sin que influya negativamente en tus hijos, lee nuestro siguiente artículo del blog, o bien pídemos una sesión de asesoramiento en el 910000209 o bien en [email protected] 

En Psicode, estamos para ayudarte.

Cómo afecta el divorcio a tus hijos

Las estadísticas no paran de crecer en los últimos años y arrojan una realidad palmaria: aproximadamente, una de cada tres bodas termina en divorcio en los países hispanohablantes, con Chile y Venezuela a la cabeza de la lista. Solo en España se produjeron 102.

342 disoluciones matrimoniales en 2017 –según datos oficiales del INE–, un número que significa que aproximadamente una de cada dos bodas termina en divorcio.

Los hijos suelen ser considerados las mayores víctimas de la separación: su mundo, el hogar que hasta entonces habían conocido, se viene abajo sin que nadie, además, les pida opinión.

Su reacción –tristeza, ansiedad, mutismo–, el grado de sufrimiento de cada niño, las características y duración de sus efectos, los modos de interiorizarlos y, eventualmente, de superarlos, no es algo que pueda generalizarse, según apuntan todos los expertos.

Dependerá mucho de la edad, el sexo y la personalidad del pequeño, y de cómo viva ese proceso; así como del contexto familiar (intensidad y duración del conflicto entre los progenitores) y social (trastornos que la separación ocasiona en su vida, mudanzas, cambio de escuela, situación económica…).

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En lo que sí coinciden los especialistas es que el período más crítico del divorcio para los hijos es el año siguiente a la separación, que es cuando sus vidas se reorganizan; trascurrido ese tiempo, comienzan a reducirse los niveles de tensión en el niño.

En general, los problemas más frecuentes que genera un divorcio en los hijos son emocionales.

Su vida y su entorno de seguridad cambia de tal manera que es normal que afloren la tristeza, el miedo, el enfado, la culpa o la soledad en mayor o menor intensidad.

Estos sentimientos pueden conducir a regresiones en sus comportamientos, bajo rendimiento en el cole, problemas de sueño o alimentación y fantasías de reunificación que nunca se materializan.

¿Cómo afecta a los niños un divorcio?

El divorcio es una situación difícil y muy dolorosa para la pareja, pero es mucho peor para los hijos. Las estadísticas no paran de crecer, y en los últimos años arrojan una realidad evidente.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 76,6 por ciento de los divorcios en 2016 fueron de mutuo acuerdo, mientras que el 23,4 por ciento fueron contenciosos.

Con respecto a esto, los hijos suelen ser considerados las mayores víctimas de la separación. Su mundo, el hogar que hasta entonces habían conocido, se viene abajo sin que nadie, además, les pida opinión.

Se sabe que los niños que viven un divorcio son más propensos a desarrollar problemas personales y de conducta, aunque hay casos en los que no ocurre así si se tienen en cuenta ciertas medidas y precauciones.

“Es evidente que una situación de divorcio va a afectar a los niños de alguna manera, pero no siempre tiene porqué ser traumática. Más que el divorcio en sí, lo que va a influir es el nivel de conflicto que hay.

Si los padres no se ponen de acuerdo y los niños viven situaciones de gritos, peleas o insultos va a ser más traumático que si el divorcio es de mutuo acuerdo y/o el niño no vive esas situaciones de conflicto”, explica Mireia Navarro Vera, psicóloga y directora del Centro de Psicología y Logopedia El Teu Espai.

En este proceso también es muy importante la edad, pues unos adolescentes encajarán mejor la ruptura de sus padres que unos niños más pequeños. La adaptación a este cambio va a ser muy diferente. “Tal vez, la peor edad podría decirse que va de los 5 a los 11 años.

En este período, los niños todavía dependen mucho de los padres, más que del grupo de amigos, por lo tanto, cualquier cambio en la estructura familiar les va a afectar. El adolescente está más pendiente del grupo de iguales que del núcleo familiar”, apunta Navarro.

La capacidad de razonamiento de los mayores es más parecida a la de un adulto, y por tanto entenderán la situación y verán las cosas de otra manera.

Consecuencias que pueden causarles

Para los niños un divorcio es una situación muy estresante, y es frecuente que expresen esto a través de hechos, ya que a lo mejor no tienen la suficiente capacidad como para expresarlo emocionalmente.

“Podríamos hacer un paralelismo con un proceso de duelo.

Los niños van a tener que elaborar una pérdida, se enfadarán, llorarán, se negarán a aceptarlo, desearán que sus padres vuelvan a estar juntos y al final lo aceptarán”, señala la psicóloga.

Otros factores que también se pueden manifestar es que bajen en el rendimiento académico, que tengan dificultades sociales o problemas de conducta. Y si el divorcio es traumático, sí puede causarles algún problema.

“Si esta situación de conflicto se mantiene en el tiempo, es decir, si los padres se llevan fatal y después del divorcio, los niños siguen viviendo situaciones de conflicto elevado, esto podría tener repercusiones importantes”, aclara Navarro.

Aunque es cierto que, lo normal, si todo va bien, o que el niño supere el divorcio en un año.

¿Qué deben hacer los padres?

Los niños deben estar informados en todo momento de lo que sucede. Hay que darles una explicación de lo que ocurre, sea cual sea su edad. “Si son pequeños, hay cuentos infantiles que nos pueden ayudar a explicarlo”, explica Navarro.

Además, lo ideal es un apoyo mutuo entre la pareja divorciada, cooperando y evitando la confrontación.

“Deberían decírselo los dos padres juntos y dejarles muy claro que no tiene nada que ver con ellos porque los niños tienden a culpabilizarse del divorcio de sus padres”, incide la psicóloga.

Otra de las cosas importantes que hay que evitar, es culpar al otro cónyuge del divorcio, así como hablar mal de él/ella delante de los niños.

En el caso de que los padres no se vean capaces de hacerlo bien por sí mismos, deberían acudir a un mediador para que les ayude a hacer este proceso lo mejor posible, por el bien de ellos y sobre todo, de sus hijos.  

Divorcio y niños – Salud infantil – Manual MSD versión para público general

Los niños necesitan poder expresar sus sentimientos a un adulto que los escuche con atención. El asesoramiento proporciona a los niños la atención de un adulto que, a diferencia de los padres, no se sentirá molesto con los sentimientos que expresen.

Los niños se adaptan mejor cuando los padres cooperan el uno con el otro y se concentran en las necesidades del niño. Los padres deben recordar que el divorcio solo rompe su relación como esposos, no su relación y responsabilidades como padres de sus hijos.

Siempre que sea posible, los padres deben vivir cerca el uno del otro, tratarse respetuosamente entre ellos, sobre todo en presencia del niño, mantener la participación del otro en la vida del niño y considerar los deseos del niño con respecto a las visitas. A los niños de más edad y a los adolescentes se les debe dar mayor participación en los acuerdos sobre su residencia.

Los padres nunca deben sugerir que sus hijos tomen partido por uno u otro y deben tratar de no expresar sentimientos negativos acerca del otro progenitor.

Con los niños, los padres deben

  • Comentar los diferentes temas abiertamente, con calma y honestidad
  • Continuar con una disciplina consecuente
  • Mantener las expectativas normales respecto a las labores domésticas y el trabajo escolar

Los padres pueden mantener una comunicación abierta con sus hijos, animándoles a confiar y expresar cómo se sienten. Por ejemplo, si el niño expresa su ira sobre un divorcio, el progenitor puede decir: «Así que te sientes enfadado por el divorcio» o «Háblame más sobre eso». Preguntar cómo se siente el niño también puede animarlo a conversar sobre emociones o temores.

Al hablar de sus propios sentimientos, los padres animan a los niños a reconocer sus temores y sus preocupaciones. Por ejemplo, sobre un divorcio, un padre también puede decir: “Yo también me siento triste por el divorcio, pero también sé que es lo que debemos hacer mamá y papá.

Y, aunque ya no sigamos conviviendo, siempre te querremos y cuidaremos de ti. Haciendo esto, los padres pueden hablar de sus propios sentimientos, inspirar confianza y explicar que el divorcio es la elección correcta para ellos.

A veces los niños, en particular los menores, necesitan oír el mismo mensaje repetidamente.

La mayoría de los niños recuperan la sensación de seguridad y de apoyo aproximadamente un año después del divorcio si los padres se adaptan y tratan de satisfacer las necesidades de sus hijos.

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